📱 Pulsa ⛶ Pantalla completa y gira el teléfono para jugar más cómodo.
Coloca una ficha encerrando fichas rivales en línea: se voltearán a tu color. Quien tenga más fichas al final, gana.
Atrapa las fichas del rival entre las tuyas para voltearlas. Domina las esquinas y gana al Othello.
Reversi tiene una trampa preciosa: parece que vas ganando toda la partida y al final pierdes en dos movimientos. Cada ficha que colocas encierra una línea de fichas rivales y las voltea a tu color, así que el tablero cambia de dueño constantemente hasta el último turno. La tentación de un jugador novato es voltear todas las fichas posibles en cada jugada, pero quien realmente domina el Othello sabe que tener muchas fichas a mitad de partida no significa nada — lo que importa es dónde están cuando se acaba el tablero. Las esquinas son la clave de todo: una ficha en la esquina no se puede voltear jamás, así que controlar esas cuatro casillas es casi controlar la partida entera. Los jugadores experimentados incluso sacrifican fichas a propósito, dejando que la IA voltee de más con tal de forzarla a jugar cerca de una esquina que luego podrán ocupar ellos. Es un juego de paciencia disfrazado de simplicidad: las reglas se explican en diez segundos, pero dominarlo de verdad exige pensar en lo que pasará dentro de cinco o seis jugadas, no en lo que ganas ahora mismo. Cada partida contra la IA es un pulso silencioso por el control del tablero.